Para solucionar la falta de deseo es importante compartir el problema con la pareja, con los amigos y con el especialista.
- En primer lugar habrá que descartar la presencia de alteraciones patológicas.
- También será necesario comprobar si se están tomando fármacos que puedan alterar el deseo.
- Por último, y muy importante, se tendrán en cuenta factores psicosociales como el estrés o los conflictos de pareja que influyan negativamente en la salud sexual, todo ello considerando la edad y el estado de salud general del paciente.
En suma, el punto de partida consiste en perder el miedo a hablar y en acudir al especialista en cuanto se detecte el problema. Hay muchos más casos de pérdida de deseo de lo que se piensa, y muchas más soluciones de las que se cree. Potenciar la vitalidad y las relaciones íntimas está en su mano. Consulte a su especialista.
Recomendaciones prácticas para mantener una actitud positiva frente al sexo y evitar así problemas como la pérdida de deseo:
- Preguntarse regularmente, y sobre todo en momentos de crisis, si se tiene una actividad sexual satisfactoria, qué cambios hay en ella y cómo nos afectan.
- Aceptar que en toda pareja deben hacerse pactos o negociaciones, porque hombres y mujeres pueden desear cosas diferentes respecto al sexo.
- No esconderse ante los primeros problemas o dificultades. Afrontarlo sin dramatizar y hablando claro.
- Potenciar la comunicación de pareja: hablar sobre el acto sexual, modificar rutinas.
- Conocer mejor el propio cuerpo, sus limitaciones y su evolución a lo largo del tiempo. Huir de los tabúes sobre la edad y el sexo.
- Revisar los estilos de vida (sedentarismo, estrés, tabaco, etc.) que pueden ejercer una influencia negativa sobre nuestra vida sexual.
- Ante cualquier problema, perder el pudor y acudir a los profesionales.
- Ser consciente de que muchas veces la pérdida de deseo no se asocia a una disfunción sexual, y de que existen soluciones.
